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Hablamos de conceptos como big data, inteligencia artificial o blockchain, que pueden sonar a ciencia ficción, pero que son una herramienta cada vez más implantada en las empresas. Este es el caso de Lucentia Lab, una spin-off nacida en la Universidad de Alicante cuyo objetivo es proporcionar un servicio de asesoría, desarrollo, mantenimiento y formación en proyectos de inteligencia de negocio. Su presidente y fundador, Juan Carlos Trujillo, nos recibe en sus instalaciones, ubicadas en Torre Juana, donde tiene la sede la organización desde que desarrollaron un proyecto para predecir el deterioro del patrimonio cultural a través de la IA.

¿Qué es Lucentia Lab? ¿Podría describir los servicios de la empresa?

Juan Carlos Trujillo: Somos una empresa de base tecnológica y nacimos de las investigaciones realizadas en el grupo Lucentia de la Universidad de Alicante, desde donde decidimos llevarlas al mercado. Todos los servicios que ofrecemos están basados en la innovación tecnológica. En la actualidad, estamos desarrollando aplicaciones vinculadas al big data, blockchain y también inteligencia artificial. Nuestros servicios abarcan todo el proceso, de principio a fin, desde que una empresa nos manifiesta un problema relacionado con los datos, hasta que, al final, el dato se transforma, lo analizamos y ofrecemos un producto final basado en estas tecnologías innovadoras, que son nuestra esencia.

¿De dónde nace la empresa? ¿Cuál es su origen?

Juan Carlos Trujillo: Lucentia Lab nace vinculada a la Universidad de Alicante, en el seno de un grupo de investigación en el que realizábamos estudios punteros. Desde ahí se vio la necesidad de transferir estos conocimientos al mercado, porque existía una demanda de procesamiento y análisis de big data.

Lucentia Lab y Parque Científico de Alicante, ¿qué ha significado PCA para el inicio y el desarrollo de la empresa?

Juan Carlos Trujillo: La vinculación entre ambos en nuestros orígenes ha sido crucial para nosotros, porque para una empresa tecnológica donde se realiza investigación e innovación y tienes el objetivo de transferirla al mercado, la experiencia en el entorno empresarial de un centro como el Parque Científico de Alicante fue esencial en los inicios. Me atrevería a decir que sin el apoyo de PCA no podríamos haber dado el paso que dimos.

¿Qué sinergias se generan en la actualidad entre Lucentia Lab, PCA y la propia Universidad de Alicante?

Juan Carlos Trujillo: Las sinergias que se generan gracias a nuestra vinculación con el Parque Científico de Alicante son diversas. En primer lugar, el pertenecer a un ecosistema innovador, donde la mayoría de las organizaciones que pertenecen son punteras, es fundamental para generar colaboraciones. Otro aspecto fundamental es el acceso a financiación y otro tipo de ayudas desde el inicio de la actividad. Pero además, en tercer lugar, un punto esencial es la visión del PCA de todas las empresas que estamos ahí y que podemos generar sinergias para impulsar proyectos conjuntos.

Lucentia Lab ofrecen servicios para el desarrollo de empresas y aplicaciones de negocio, ¿qué papel juega la inteligencia artificial?

Juan Carlos Trujillo: Juega un papel fundamental en nuestros proyectos, porque hoy en día la inteligencia artificial está aplicándose en sectores en los que antes era impensable. Actualmente se puede aplicar donde se genere un dato y ayudar a cualquier empresa de cualquier sector a predecir, a anticiparse, detectar patrones de comportamiento y permitir a la compañía pronosticar un problema o introducir una mejora. En casi todos los proyectos que desarrollamos, al final, hay una presencia de la inteligencia artificial y esto va a ir a más, porque tenemos los datos, podemos analizarlos y anticiparnos siempre va a ser una ventaja competitiva.

¿Cuál es el perfil más común del cliente de Lucencia Lab?

Juan Carlos Trujillo: Tenemos un perfil bastante variado, desde grandes empresas como Google, GTT o Siemens, pasando por pequeñas empresas regionales y locales. Nuestro know how nos permite ofrecer nuestros servicios a corporaciones de todo tipo y tamaño.

Entonces, ¿sus servicios son asequibles para cualquier empresa?

Juan Carlos Trujillo: Sí, nuestros servicios son asequibles a pequeñas y medianas empresas, porque en Lucentia Lab hemos invertido mucho para desarrollar estos productos y que puedan ser usados por organizaciones de cualquier tamaño. De hecho, hasta un trabajador o trabajadora autónomo podría permitirse volcar sus datos a nuestras plataformas y nosotros adecuamos el procesamiento a sus necesidades, diseñando algoritmos adaptados, y en un tiempo muy corto para que le suponga un retorno de la inversión muy rápido.

En definitiva, nuestros desarrollos no están sujetos a grandes corporaciones con mucho presupuesto. Aunque parece que hablemos de ciencia ficción cuando nos referimos al big data, hoy en día se han abaratado los costes de computación, el know how que tenemos es muy amplio, de modo que no es necesario un tiempo de desarrollo largo para dar una solución personalizada a un cliente con una necesidad concreta y de cualquier tamaño. Las empresas locales de nuestro entorno pueden ofrecer un valor añadido y seguir siendo competitivas gracias a la inteligencia artificial.

¿Cuál es el último proyecto de Lucentia Lab o cuál prefiere destacar por el reto que ha significado?

Juan Carlos Trujillo: Como últimos proyectos destacaría dos por el reto que nos han supuesto. Por un lado, la plataforma Predia, que es predicción basada en inteligencia artificial. Este proyecto se desarrolló con empresas coreanas y tuvimos que trabajar con la interculturalidad para poder ejecutarlo, algo que fue muy enriquecedor. En este caso, el cliente era Siemens, que nos pidió desarrollar una plataforma para el mantenimiento preventivo de las turbinas de gas que tienen una cantidad de sensores, por lo que había que procesar muchos datos y desarrollar algoritmos de inteligencia artificial que permitían un mantenimiento preventivo y anticiparse a roturas de esas turbinas.

El otro proyecto que destacaría por su novedad es la Smart Data Office que hemos desarrollado para Invattur. Este es el primer proyecto en el que se ha aplicado inteligencia artificial a datos turísticos recogidos de distintas fuentes de información, como reservas hoteleras, ocupación, vuelos, datos meteorológicos, etc. para predecir el comportamiento del turista. Se trata de un proyecto que actualmente está funcionando y que las administraciones públicas están utilizando, ya que en una región turística como la nuestra tener este tipo de previsiones es muy importante, de hecho, pensamos que este proyecto se va a escalar a nivel nacional.

¿Qué grado de desarrollo en las empresas de la provincia de Alicante tienen estas herramientas?

Juan Carlos Trujillo: El desarrollo aquí no es tan alto como a nivel internacional. Cuando nació Lucentia Lab, empezamos a trabajar con clientes muy grandes y exigentes como Google o Siemens, esto para nosotros fue todo un reto. Desde este punto de vista, se puede decir que crecimos antes a nivel internacional que a nivel local, pero ahora nos estamos preocupando por dar a conocer estas tecnologías a las empresas de nuestro entorno, porque sabemos que necesitan de procesamiento de big data y de inteligencia artificial para mejorar su gestión y pueden acceder a este tipo de herramientas y de soluciones a un coste asequible, que les puede proporcionar un valor añadido. De hecho, nos hemos marcado como reto este año dar a conocer en Alicante y la Comunidad Valenciana todos estos productos para que puedan incorporarlos como están haciendo otras empresas de fuera de España.

¿Cuál es el nivel en desarrollo de IA, IoT, blockchain, etc. en España con respecto a terceros países?

Juan Carlos Trujillo:  Nos queda mucho camino por recorrer en España. Muchas empresas han desarrollado soluciones y dicen estar en disposición de aplicarlas, pero al final no todo el mundo puede proporcionar las herramientas que supongan un retorno de la inversión al cliente. Informes internacionales apuntan que Europa está por detrás en cuanto a Estados Unidos o China en lo referente al desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial, por lo que tenemos que hacer hincapié en poner los recursos necesarios para que estas tecnologías se sigan desarrollando. Es decir, que pasemos de pruebas de concepto a soluciones reales y que sepamos dar recursos a quien lo necesita, tanto a pequeñas empresas como a grandes corporaciones.

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Quiso ser matemática, pero acabó decantándose por la ingeniería química. Tras finalizar su tesis y el nacimiento de su hija, le surgió la posibilidad de crear y liderar una empresa de base tecnológica. Aceptó el reto porque le atraía la idea de trasladar del laboratorio a la industria la tecnología basada en nanomateriales de carbono, en la que había trabajado durante su doctorado.

 
Así, en 2015 nació Applynano, una empresa con un equipo técnico formado mayoritariamente por mujeres, especializada en el desarrollo y fabricación de productos basados en grafeno y otros nanomateriales de carbono. Actualmente, además de ser la CEO de Applynano, es profesora asociada de la UA, lo que le permite compaginar todos sus intereses: la ciencia, la ingeniería y la docencia.
Originaria de un pequeño pueblo de montaña del sur de Italia, creció en el campo, donde aprendió a amar a los animales. Su formación mixta, por un lado, en Cine y Medios y, por otro, en Ciencia e Ingeniería de Datos, hace que se sienta cómoda cuando puede desarrollar simultáneamente sus dos facetas: las artes y las ciencias.

 
En su investigación en la Fundación ELLIS, estudia las posibilidades culturales, sociales y artísticas de la Inteligencia Artificial, concretamente en el efecto que las redes sociales tienen en la vida de las mujeres y la forma en que son percibidas en el ecosistema cultural. Más concretamente, analiza el impacto de la IA en las mujeres en el éxito político, la percepción corporal y la expresión artística..
Desde su primer contacto con la ciencia en el instituto, tuvo claro que su futuro académico y profesional iba a estar marcado por ella. Curiosamente, el mar le aterraba y atraía a partes iguales, sin embargo, decidió estudiar Ciencias del Mar en la UA. Durante su formación, descubrió que el océano estaba lleno de recursos con múltiples aplicaciones potenciales, pero que una mala gestión puede desencadenar un desequilibrio entre ecosistemas y acabar en importantes desastres naturales.

 
La oportunidad de emprender surgió casi de la nada al terminar su trabajo final de máster. Desde marzo de 2021, ocupa el puesto de Chief Sustainability Officer en Mediterranean Algae, donde desarrolla la actividad de cultivo de macroalgas autóctonas del Mediterráneo y de sus extractos desde las directrices de economía circular y sostenibilidad.
Tras formarse en Ingeniería Química en la UA, se doctoró en diseño de procesos y productos. Ha investigado y trabajado en áreas como el tratamiento de aguas residuales, la valorización de residuos industriales o la recuperación de materiales plásticos en la industria.

 
Actualmente, desarrolla su carrera profesional en Fych Technologies, una empresa nacida tras años de investigación sobre el reciclaje de plásticos en la UA. Desde aquí, estudia los numerosos retos a los que se enfrenta el sector del reciclaje en su camino hacia la economía circular como son los materiales multicapa, los olores no deseados y la presencia de contaminantes. Como resultado, la empresa ha desarrollado varias tecnologías innovadoras destinadas a aumentar las tasas de reciclaje, mejorar la calidad y ampliar el mercado de productos reciclados.
Su afición por la ciencia comenzó desde muy pequeña. Aunque con dudas, eligió la Ingeniería Química como opción para continuar sus estudios universitarios y hoy puede confirmar que es una de las mejores elecciones que tomó en su vida. Descubrió su pasión por la investigación realizando el trabajo final de máster en Ingeniería Química, y en su segundo año de doctorado tiene clara su finalidad como investigadora: contribuir a la mejora y el bienestar de la sociedad.

 
Desarrolla su investigación de doctorado en el Instituto Universitario de Ingeniería de Procesos Químicos, concretamente en el Grupo de Investigación Residuos, Energía, Medio Ambiente y Nanotecnología (REMAN). Su objetivo es conseguir elaborar un biopolímero en base de almidón termoplástico (TPS) capaz de reemplazar a los plásticos convencionales derivados del petróleo.
Descubrió su pasión por la ciencia y la ingeniería durante sus estudios en la UA, aunque reconoce que es una carrera dura y exigente. Tras varios años como investigadora, comienza a estudiar el reciclaje de plásticos con el objetivo de mejorar los procesos convencionales y aumentar la calidad del plástico reciclado y continúa trabajando en el grupo de investigación Ingeniería para la Economía Circular.

 
Funda Fych Technologies, una empresa que nace con el objetivo de transferir el conocimiento generado en la Universidad a la industria. La misión de la firma es continuar investigando para aportar soluciones tecnológicas al tratamiento de residuos. Actualmente se han trasferido dos patentes, una sobre envases multicapa y otra sobre eliminación de olores de los plásticos reciclados utilizando vapor de agua.
Se graduó en Ingeniería de Telecomunicación como número uno de su promoción y ha roto infinidad de techos de cristal como profesional: fue la primera directora científica mujer en Telefónica I + D, la primera directora de Investigación en Ciencias de Datos en Vodafone a nivel mundial y la única investigadora española reconocida por el ACM como Distinguished Scientist y Fellow al mismo tiempo. En 2017, fue nombrada una de las 11 personas más influyentes en Inteligencia Artificial en el mundo por Pioneering Minds y en 2021 ha sido galardonada con el Premio Rei Jaume I en Nuevas Tecnologías.

 
Es cofundadora y directora de la Fundación ELLIS Alicante, organización ubicada en el PCA, que se dedicada a abordar desafíos fundamentales en Inteligencia Artificial. Ha desarrollado 41 patentes y, además de su trabajo científico, dedica parte de su tiempo a inspirar a los jóvenes y, especialmente a las chicas, a estudiar carreras tecnológicas.
Siempre se interesó por saber el por qué o cómo suceden las transformaciones de la materia que nos rodea. Los estudios en Química que desarrolló en la UA terminaron de despertar en ella la vocación por dicha disciplina, sobre todo la aplicada al ámbito medioambiental y al de los tratamientos anticancerígenos. Vocaciones que consolidó con un Máster en Química Fina y Molecular; donde dio comienzo a su investigación en el ámbito de los fármacos anticancerígenos.

 
Actualmente, trabaja en el Instituto Universitario de Ingeniería de los Procesos Químicos, concretamente en el grupo de Residuos, Energía, Medioambiente y Nanotecnología (REMAN) y, a su vez, como colaboradora de la empresa Solublion. Su objetivo es la obtención de materiales termoplásticos biodegradables con base de almidón para diferentes aplicaciones como el sector de los embalajes, entre otros, con el fin de disminuir la contaminación ambiental y los productos tóxicos; desarrollando su investigación en el ámbito de la química verde.
Licenciada en Biología por la UA y doctora en Bioquímica, tuvo su primer contacto con el mundo científico desde una perspectiva empresarial gracias a una beca en Gante (Bélgica). Su experiencia de más de 18 años se centra, principalmente, en microbiología y biología molecular aplicada al diagnóstico medioambiental.

 
Consciente de que la investigación se puede convertir en una solución a las necesidades empresariales, en 2019 asumió el cargo de directora de innovación en Labaqua, donde gestiona un departamento transversal que da soporte a las distintas líneas de negocio de la empresa, desarrollando y validando nuevas tecnologías adaptadas a la necesidad de un mercado cada vez más exigente, el medioambiental. Además, gestiona las colaboraciones con centros tecnológicos, universidades y empresas privadas. Durante su carrera, ha podido compaginar el trabajo en el ámbito empresarial con la participación en publicaciones científicas y proyectos de investigación que han permitido dar a la compañía un gran valor científico-técnico.
Lleva trabajando 18 años con organismos que no se ven, microorganismos, para solventar problemas en cultivos. Daños que no sólo son visibles, sino que producen mermas muy importantes, poniendo en jaque a la agricultura. Siempre tuvo claro que trabajar para una empresa era su futuro, aunque nunca llegó a pensar en montar una. La vida la encauzó hasta Glen Biotech, la primera empresa de base tecnológica de la Universidad de Alicante. La tecnología que desarrolló a través de su tesis fue la que dio origen a ese proyecto.

 
Desde entonces, han pasado han pasado 12 años, en los que se ha enfrentado a un registro de sustancia activa a nivel europeo, a escalar e industrializar un proceso de fermentación de microorganismos, a dirigir un equipo de personas jóvenes que salían de la universidad con poca o nula experiencia en la empresa. Ahora trabaja desde Glen Biotech dentro de la multinacional biotecnológica Symborg.