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Un programa de aceleración empresarial es un sistema que permite apoyar a empresas y startups, que se encuentran en una fase inicial, para impulsar su crecimiento, y las prepara para que puedan dirigirse a posibles inversores que apoyen su viabilidad. En este tipo de programas, se seleccionan proyectos con potencial y se ofrecen una serie de servicios para que puedan desarrollarse en el mercado.

Una de las empresas del Parque Científico de Alicante que ha participado en uno de estos programas es Mediterranean Algae. La startup está especializada en el cultivo de algas autóctonas del Mediterráneo y ha diseñado una tecnología que permite obtener biomasa y compuestos bioactivos que pueden utilizarse en diferentes aplicaciones, como alimentación, biofertilizantes y cosméticos.

Entrevista con Silvia Antón

Hemos hablado con una de las fundadoras, Silvia Antón, para que nos cuente qué supuso para la empresa entrar en un programa de aceleración empresarial.

¿Cómo nació Mediterránean Algae?

Silvia Antón: Surgió después de la cuarentena de 2020. A raíz de la idea loca de cultivar algas en tierra, pasamos por el programa de consolidación de empresas de ua:emprende, que ofrece tutorización, asesoramiento y orientación, además de formación, encaminadas a introducir a los emprendedores en los fundamentos de la gestión empresarial. A partir de ahí, nos presentamos a los Premios Impuso, de los que fuimos ganadores en la edición 2021, y ese fue el momento en el que decidimos integrarnos al grupo de empresas que conforman el Parque Científico de la Universidad de Alicante.

¿Qué ha encontrado Mediterranean Algae en PCA para el desarrollo de la empresa?

Silvia Antón: PCA nos ofrece un ecosistema innovador y de base tecnológico con un gran numero de empresas vinculadas. Ese posicionamiento nos ha ayudado a tener relación con otras compañías y generar sinergias en beneficio de nuestro negocio. Además, nos brinda multitud de herramientas a las que una startup no tiene acceso en sus orígenes, sobre todo teniendo en cuenta que nosotros tenemos un perfil mucho más técnico y no tan empresarial. También nos ha ayudado a desarrollar nuestro modelo de negocio, a acceder a rondas de inversión y a campañas de difusión, que nos han ayudado a acelerar el desarrollo de nuestro primer producto y otros servicios de valor añadido muy útiles en las fases iniciales del proyecto.

¿Hay alicientes para animarse a dar el salto desde la ciencia al emprendedurismo?

Silvia Antón: Nosotros, precisamente, somos un ejemplo de que cada vez hay más alicientes para pasar al emprendimiento. Venimos de perfiles muy científicos y técnicos, pero gracias a los programas de aceleración y consolidación que existen en la actualidad, hemos pasado del laboratorio a ser una empresa con productos en el mercado.

¿Qué supuso para Mediterranean Algae entrar en un programa de aceleración empresarial?

Silvia Antón: Para nosotros pasar por un programa de este tipo, supuso pasar de una idea a un modelo de negocio real, con todas las fases que ello conlleva: validación, estudio del mercado, análisis de la competencia, desarrollo de productos potenciales…

¿Qué consejos le daría a una persona que tiene un proyecto de empresa de base tecnológica?

Silvia Antón: Le diría que, aunque su tecnología sea la base de su modelo de negocio y su propuesta de valor, eso no lo es todo. Escalar en una startup tiene muchas más probabilidades de éxito si controlas todos los aspectos del modelo de negocio. Al final venimos de perfiles técnicos y ayudarnos con esas herramientas y programas de aceleración empresarial que ofrecen ecosistemas como el del Parque Científico de Alicante, son fundamentales a nivel competitivo.

Programa APTenisa

Con el objetivo de impulsar el desarrollo y aceleración de nuevas ideas empresariales, el Parque Científico de Alicante participará en APTenisa, un programa de ámbito nacional coordinado por APTE, Asociación de Parque Científicos y Tecnológicos de España y financiado por ENISA, organismo perteneciente al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.
Este programa propiciará la detección de 100 ideas de negocio y la aceleración de 32 startups en toda España. El objetivo es facilitar la creación de nuevas empresas de base tecnológica y reducir las trabas a las que se enfrentan durante su crecimiento, apoyando así el desarrollo hasta un tamaño que las haga más competitivas, en clara sintonía con el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España y con la Ley de Creación y Crecimiento de Empresas.

APTenisa apoyará el emprendimiento desde la idea inicial hasta la fase de aceleración, validación del modelo de negocio y constitución a través de una metodología común, basada en las metodologías Candy Innovation Model y Lean Launch Pad, a desarrollar por los 10 parques científicos y tecnológicos que participan en su primera edición piloto.
El programa se enmarca dentro del programa que impulsa el emprendimiento en la Universidad de Alicante, ua:emprende, y hace un llamamiento a toda la comunidad universitaria para identificar, hasta el próximo 19 de abril, proyectos de empresa científico tecnológicas innovadoras, tanto surgidos desde el colectivo estudiantil o egresado, como desde el investigador. Las personas interesadas pueden registrar su propuesta aquí:

Además, y contando con la infraestructura de la UA en la provincia de Alicante a través de las sedes universitarias, el programa se abrirá a la posible participación de emprendedores de toda la provincia que cuenten con una idea de negocio innovadora.

Metodologías de trabajo en el programa APTenisa

Candy Innovation Model es una metodología basada en cuatro fases (Desafíos-Ideas-Prototipos-Escalado) presentada en el Congreso Internacional 2017 de la IASP – International Association of Science Parks and Areas of Innovation por el profesor Josep M. Pique de La Salle-URL. Por su parte, Lean Launch Pad es una metodología diseñada académicamente por el profesor Jerome S. Engel, de UC Berkeley, que utiliza el método científico para validar hipótesis de negocios combinando el Business Model Canvas y los procesos de Customer Discovery, Customer Validation, Customer Creation and Company Building.

 

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Quiso ser matemática, pero acabó decantándose por la ingeniería química. Tras finalizar su tesis y el nacimiento de su hija, le surgió la posibilidad de crear y liderar una empresa de base tecnológica. Aceptó el reto porque le atraía la idea de trasladar del laboratorio a la industria la tecnología basada en nanomateriales de carbono, en la que había trabajado durante su doctorado.

 
Así, en 2015 nació Applynano, una empresa con un equipo técnico formado mayoritariamente por mujeres, especializada en el desarrollo y fabricación de productos basados en grafeno y otros nanomateriales de carbono. Actualmente, además de ser la CEO de Applynano, es profesora asociada de la UA, lo que le permite compaginar todos sus intereses: la ciencia, la ingeniería y la docencia.
Originaria de un pequeño pueblo de montaña del sur de Italia, creció en el campo, donde aprendió a amar a los animales. Su formación mixta, por un lado, en Cine y Medios y, por otro, en Ciencia e Ingeniería de Datos, hace que se sienta cómoda cuando puede desarrollar simultáneamente sus dos facetas: las artes y las ciencias.

 
En su investigación en la Fundación ELLIS, estudia las posibilidades culturales, sociales y artísticas de la Inteligencia Artificial, concretamente en el efecto que las redes sociales tienen en la vida de las mujeres y la forma en que son percibidas en el ecosistema cultural. Más concretamente, analiza el impacto de la IA en las mujeres en el éxito político, la percepción corporal y la expresión artística..
Desde su primer contacto con la ciencia en el instituto, tuvo claro que su futuro académico y profesional iba a estar marcado por ella. Curiosamente, el mar le aterraba y atraía a partes iguales, sin embargo, decidió estudiar Ciencias del Mar en la UA. Durante su formación, descubrió que el océano estaba lleno de recursos con múltiples aplicaciones potenciales, pero que una mala gestión puede desencadenar un desequilibrio entre ecosistemas y acabar en importantes desastres naturales.

 
La oportunidad de emprender surgió casi de la nada al terminar su trabajo final de máster. Desde marzo de 2021, ocupa el puesto de Chief Sustainability Officer en Mediterranean Algae, donde desarrolla la actividad de cultivo de macroalgas autóctonas del Mediterráneo y de sus extractos desde las directrices de economía circular y sostenibilidad.
Tras formarse en Ingeniería Química en la UA, se doctoró en diseño de procesos y productos. Ha investigado y trabajado en áreas como el tratamiento de aguas residuales, la valorización de residuos industriales o la recuperación de materiales plásticos en la industria.

 
Actualmente, desarrolla su carrera profesional en Fych Technologies, una empresa nacida tras años de investigación sobre el reciclaje de plásticos en la UA. Desde aquí, estudia los numerosos retos a los que se enfrenta el sector del reciclaje en su camino hacia la economía circular como son los materiales multicapa, los olores no deseados y la presencia de contaminantes. Como resultado, la empresa ha desarrollado varias tecnologías innovadoras destinadas a aumentar las tasas de reciclaje, mejorar la calidad y ampliar el mercado de productos reciclados.
Su afición por la ciencia comenzó desde muy pequeña. Aunque con dudas, eligió la Ingeniería Química como opción para continuar sus estudios universitarios y hoy puede confirmar que es una de las mejores elecciones que tomó en su vida. Descubrió su pasión por la investigación realizando el trabajo final de máster en Ingeniería Química, y en su segundo año de doctorado tiene clara su finalidad como investigadora: contribuir a la mejora y el bienestar de la sociedad.

 
Desarrolla su investigación de doctorado en el Instituto Universitario de Ingeniería de Procesos Químicos, concretamente en el Grupo de Investigación Residuos, Energía, Medio Ambiente y Nanotecnología (REMAN). Su objetivo es conseguir elaborar un biopolímero en base de almidón termoplástico (TPS) capaz de reemplazar a los plásticos convencionales derivados del petróleo.
Descubrió su pasión por la ciencia y la ingeniería durante sus estudios en la UA, aunque reconoce que es una carrera dura y exigente. Tras varios años como investigadora, comienza a estudiar el reciclaje de plásticos con el objetivo de mejorar los procesos convencionales y aumentar la calidad del plástico reciclado y continúa trabajando en el grupo de investigación Ingeniería para la Economía Circular.

 
Funda Fych Technologies, una empresa que nace con el objetivo de transferir el conocimiento generado en la Universidad a la industria. La misión de la firma es continuar investigando para aportar soluciones tecnológicas al tratamiento de residuos. Actualmente se han trasferido dos patentes, una sobre envases multicapa y otra sobre eliminación de olores de los plásticos reciclados utilizando vapor de agua.
Se graduó en Ingeniería de Telecomunicación como número uno de su promoción y ha roto infinidad de techos de cristal como profesional: fue la primera directora científica mujer en Telefónica I + D, la primera directora de Investigación en Ciencias de Datos en Vodafone a nivel mundial y la única investigadora española reconocida por el ACM como Distinguished Scientist y Fellow al mismo tiempo. En 2017, fue nombrada una de las 11 personas más influyentes en Inteligencia Artificial en el mundo por Pioneering Minds y en 2021 ha sido galardonada con el Premio Rei Jaume I en Nuevas Tecnologías.

 
Es cofundadora y directora de la Fundación ELLIS Alicante, organización ubicada en el PCA, que se dedicada a abordar desafíos fundamentales en Inteligencia Artificial. Ha desarrollado 41 patentes y, además de su trabajo científico, dedica parte de su tiempo a inspirar a los jóvenes y, especialmente a las chicas, a estudiar carreras tecnológicas.
Siempre se interesó por saber el por qué o cómo suceden las transformaciones de la materia que nos rodea. Los estudios en Química que desarrolló en la UA terminaron de despertar en ella la vocación por dicha disciplina, sobre todo la aplicada al ámbito medioambiental y al de los tratamientos anticancerígenos. Vocaciones que consolidó con un Máster en Química Fina y Molecular; donde dio comienzo a su investigación en el ámbito de los fármacos anticancerígenos.

 
Actualmente, trabaja en el Instituto Universitario de Ingeniería de los Procesos Químicos, concretamente en el grupo de Residuos, Energía, Medioambiente y Nanotecnología (REMAN) y, a su vez, como colaboradora de la empresa Solublion. Su objetivo es la obtención de materiales termoplásticos biodegradables con base de almidón para diferentes aplicaciones como el sector de los embalajes, entre otros, con el fin de disminuir la contaminación ambiental y los productos tóxicos; desarrollando su investigación en el ámbito de la química verde.
Licenciada en Biología por la UA y doctora en Bioquímica, tuvo su primer contacto con el mundo científico desde una perspectiva empresarial gracias a una beca en Gante (Bélgica). Su experiencia de más de 18 años se centra, principalmente, en microbiología y biología molecular aplicada al diagnóstico medioambiental.

 
Consciente de que la investigación se puede convertir en una solución a las necesidades empresariales, en 2019 asumió el cargo de directora de innovación en Labaqua, donde gestiona un departamento transversal que da soporte a las distintas líneas de negocio de la empresa, desarrollando y validando nuevas tecnologías adaptadas a la necesidad de un mercado cada vez más exigente, el medioambiental. Además, gestiona las colaboraciones con centros tecnológicos, universidades y empresas privadas. Durante su carrera, ha podido compaginar el trabajo en el ámbito empresarial con la participación en publicaciones científicas y proyectos de investigación que han permitido dar a la compañía un gran valor científico-técnico.
Lleva trabajando 18 años con organismos que no se ven, microorganismos, para solventar problemas en cultivos. Daños que no sólo son visibles, sino que producen mermas muy importantes, poniendo en jaque a la agricultura. Siempre tuvo claro que trabajar para una empresa era su futuro, aunque nunca llegó a pensar en montar una. La vida la encauzó hasta Glen Biotech, la primera empresa de base tecnológica de la Universidad de Alicante. La tecnología que desarrolló a través de su tesis fue la que dio origen a ese proyecto.

 
Desde entonces, han pasado han pasado 12 años, en los que se ha enfrentado a un registro de sustancia activa a nivel europeo, a escalar e industrializar un proceso de fermentación de microorganismos, a dirigir un equipo de personas jóvenes que salían de la universidad con poca o nula experiencia en la empresa. Ahora trabaja desde Glen Biotech dentro de la multinacional biotecnológica Symborg.