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El alma de Mediterranean Algae la conforman sus cuatro fundadores. Jóvenes salidos de la Universidad de Alicante que han puesto en marcha un proyecto ilusionante, innovador y que ya se ha convertido en un modelo para otras empresas de base tecnológica de la provincia. El equipo nos cuenta que en la ciudad se están dando las circunstancias adecuadas para liderar un ecosistema emprendedor muy interesante para el propio entorno, en parte, gracias a espacios como Parque Científico de Alicante, que favorecen las sinergias, impulsan el talento y promueven el desarrollo tecnológico e innovador de aquellos que se forman en la Universidad de Alicante.

Hablamos con el equipo creador de Mediterranean Algae, formado por Silvia Antón (CPO), Alejandro Simón (CTO), Yago Sierras (CEO), y Guille del Barco (CFO y CRO).

¿Qué es Mediterranean Algae? ¿Cómo se concibió?

SILVIA ANTÓN: Somos una startup alicantina, dedicada al cultivo de algas autóctonas en tierra firme, con una tecnología propia. También nos dedicamos al desarrollo de extractos y compuestos bioactivos.

Es curioso, porque cuando nos conoce la gente por primera vez piensan que somos amigos de toda la vida, que nos conocimos en la universidad y tras finalizar la carrera iniciamos este proyecto. Sin embargo, la realidad es muy distinta… porque la idea y el equipo surgieron prácticamente a la par. Yago es el emprendedor nato y, tras realizar una expedición por Asia, advirtió el potencial de España y de la costa mediterránea como futuros productores de algas. En ese momento, entró en acción Guille, su amigo de la infancia, como biotecnólogo, que visualizó el potencial de las aplicaciones de los compuestos bioactivos que tienen estas algas para distintas industrias. En ese punto, faltaban las personas que pudieran aportar las algas; y ahí es donde entramos Alex y yo. Vimos que la extracción del medio con el estado actual de los mares es prácticamente inviable para proponer un modelo de negocio sostenible, porque el cultivo en mar planteaba distintos problemas a nivel burocrático y oceanográficamente. Finalmente, junto a Alex, como experto acuicultor, pudimos plantear un sistema de recirculación acuícola para el crecimiento de nuestras algas.

¿En qué proyectos trabaja la empresa actualmente?

YAGO SIERRAS: Estamos trabajando en el desarrollo de principios activos para la industria cosmética y nutracéutica. Además, pronto nuestros sistemas de cultivo estarán listos para formar parte de proyectos de biorremediación, captura de carbono azul y poder aportar soluciones desde la acuicultura a la economía circular.

¿Qué proyectos están desarrollando a corto plazo en Mediterranean Algae?

GUILLE DEL BARCO: Acabamos de lanzar nuestra propia marca de cosmética natural, SIWID, que ha sido financiada a través de crowfounding. Además, estamos trabajando para utilizar estos extractos de algas para otras empresas de cosmética.

¿Qué le aporta a la empresa estar en PCA?

ALEJANDRO SIMÓN: Estar en el Parque Científico de Alicante nos aporta valor en diferentes aspectos. En primer lugar, contamos con unas instalaciones donde podemos trabajar y llevar a cabo la faceta más directiva de nuestro trabajo. Por otro lado, tenemos acceso a muchos servicios que nos permiten seguir avanzando en el apartado de investigación y biotecnología, gracias a servicios técnicos o para en un futuro el desarrollo de invernaderos y otra infraestructura acorde al desarrollo de nuestro negocio.

Desde su nacimiento, han participado en varios programas de aceleración y han ganado numerosos premios… ¿en qué les ayuda todo esto?

SILVIA ANTÓN: La mayor parte del equipo somos de la rama científico-técnica, por lo tanto, participar en programas de aceleración nos ha permitido obtener herramientas esenciales como el análisis de mercado, de competencia, el plan de negocio… así como validar nuestra idea; es decir, pasar de una idea, que era cultivar algas, a un modelo de negocio escalable y replicable.

Por otro lado, sobre los premios como el Impulso o el Fundeu de la Universidad de Alicante, nos han ayudado a tener mucha visibilidad y reconocimiento para seguir con nuestra trayectoria.

¿Cuáles han sido los principales retos a los que se han enfrentado para el desarrollo de la empresa?

YAGO SIERRAS: Uno de los principales retos en nuestro proyecto ha sido la falta de legislación. El no disponer de ejemplos dentro de la acuicultura marina de las algas en la Comunidad Valenciana ha hecho que no tuviéramos claro ese itinerario burocrático y tengamos que ser nosotros mismos los que lo creemos.

Otro de los grandes retos ha sido la optimización de nuestros propios sistemas de cultivo. Cuando iniciamos el proyecto, sin apenas, recursos, tuvimos que crear estos equipos con tanques y sistemas muy rudimentarios. Al haber cerrado la ronda de inversiones y contar con financiación, nos va a permitir pasar al siguiente nivel y contar con herramientas de medición y escalar nuestra tecnología.

¿En qué situación se encuentra el nicho de mercado en el que trabajan?

GUILLE DEL BARCO: Actualmente el mercado de la cosmética natural está en auge en España. De hecho, supone 800 millones de euros anuales, lo cual es un 11% de la cosmética nacional. Respecto a la competencia, existen empresas que recolectan y cultiva algas en mar abierto, tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo, este proceso supone un problema para la calidad de las algas porque dependen de las condiciones ambientales. Nuestra ventaja es, precisamente, que cultivamos nuestras algas en tierra y, por lo tanto, no dependemos de estos condicionantes.

¿Cómo ve el futuro de Mediterranean Algae? ¿Seguirán desarrollándose en Alicante?

ALEJANDRO SIMÓN: Llevamos a cabo una actividad que muy poca gente hace a nivel mundial y menos en el Mediterráneo. Eso nos da una ventaja competitiva y acceso a muchos mercados que, explotados de la manera correcta, nos pueden hacer crecer muchísimo.

De cara a un futuro, queremos seguir en Alicante. Ahora mismo se está generando en la ciudad un clúster de empresas de biotecnología que propicia un ecosistema muy favorable para las startups y ETB como la nuestra y nos va a permitir llevar a cabo interacciones que favorezcan a ambas. Otro punto importante en la ciudad es el clima que tenemos, con muchos días de sol y buenas temperaturas, que hace que el cultivo de algas en tierra sea mucho mejor que en cualquier otro punto de España.

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Quiso ser matemática, pero acabó decantándose por la ingeniería química. Tras finalizar su tesis y el nacimiento de su hija, le surgió la posibilidad de crear y liderar una empresa de base tecnológica. Aceptó el reto porque le atraía la idea de trasladar del laboratorio a la industria la tecnología basada en nanomateriales de carbono, en la que había trabajado durante su doctorado.

 
Así, en 2015 nació Applynano, una empresa con un equipo técnico formado mayoritariamente por mujeres, especializada en el desarrollo y fabricación de productos basados en grafeno y otros nanomateriales de carbono. Actualmente, además de ser la CEO de Applynano, es profesora asociada de la UA, lo que le permite compaginar todos sus intereses: la ciencia, la ingeniería y la docencia.
Originaria de un pequeño pueblo de montaña del sur de Italia, creció en el campo, donde aprendió a amar a los animales. Su formación mixta, por un lado, en Cine y Medios y, por otro, en Ciencia e Ingeniería de Datos, hace que se sienta cómoda cuando puede desarrollar simultáneamente sus dos facetas: las artes y las ciencias.

 
En su investigación en la Fundación ELLIS, estudia las posibilidades culturales, sociales y artísticas de la Inteligencia Artificial, concretamente en el efecto que las redes sociales tienen en la vida de las mujeres y la forma en que son percibidas en el ecosistema cultural. Más concretamente, analiza el impacto de la IA en las mujeres en el éxito político, la percepción corporal y la expresión artística..
Desde su primer contacto con la ciencia en el instituto, tuvo claro que su futuro académico y profesional iba a estar marcado por ella. Curiosamente, el mar le aterraba y atraía a partes iguales, sin embargo, decidió estudiar Ciencias del Mar en la UA. Durante su formación, descubrió que el océano estaba lleno de recursos con múltiples aplicaciones potenciales, pero que una mala gestión puede desencadenar un desequilibrio entre ecosistemas y acabar en importantes desastres naturales.

 
La oportunidad de emprender surgió casi de la nada al terminar su trabajo final de máster. Desde marzo de 2021, ocupa el puesto de Chief Sustainability Officer en Mediterranean Algae, donde desarrolla la actividad de cultivo de macroalgas autóctonas del Mediterráneo y de sus extractos desde las directrices de economía circular y sostenibilidad.
Tras formarse en Ingeniería Química en la UA, se doctoró en diseño de procesos y productos. Ha investigado y trabajado en áreas como el tratamiento de aguas residuales, la valorización de residuos industriales o la recuperación de materiales plásticos en la industria.

 
Actualmente, desarrolla su carrera profesional en Fych Technologies, una empresa nacida tras años de investigación sobre el reciclaje de plásticos en la UA. Desde aquí, estudia los numerosos retos a los que se enfrenta el sector del reciclaje en su camino hacia la economía circular como son los materiales multicapa, los olores no deseados y la presencia de contaminantes. Como resultado, la empresa ha desarrollado varias tecnologías innovadoras destinadas a aumentar las tasas de reciclaje, mejorar la calidad y ampliar el mercado de productos reciclados.
Su afición por la ciencia comenzó desde muy pequeña. Aunque con dudas, eligió la Ingeniería Química como opción para continuar sus estudios universitarios y hoy puede confirmar que es una de las mejores elecciones que tomó en su vida. Descubrió su pasión por la investigación realizando el trabajo final de máster en Ingeniería Química, y en su segundo año de doctorado tiene clara su finalidad como investigadora: contribuir a la mejora y el bienestar de la sociedad.

 
Desarrolla su investigación de doctorado en el Instituto Universitario de Ingeniería de Procesos Químicos, concretamente en el Grupo de Investigación Residuos, Energía, Medio Ambiente y Nanotecnología (REMAN). Su objetivo es conseguir elaborar un biopolímero en base de almidón termoplástico (TPS) capaz de reemplazar a los plásticos convencionales derivados del petróleo.
Descubrió su pasión por la ciencia y la ingeniería durante sus estudios en la UA, aunque reconoce que es una carrera dura y exigente. Tras varios años como investigadora, comienza a estudiar el reciclaje de plásticos con el objetivo de mejorar los procesos convencionales y aumentar la calidad del plástico reciclado y continúa trabajando en el grupo de investigación Ingeniería para la Economía Circular.

 
Funda Fych Technologies, una empresa que nace con el objetivo de transferir el conocimiento generado en la Universidad a la industria. La misión de la firma es continuar investigando para aportar soluciones tecnológicas al tratamiento de residuos. Actualmente se han trasferido dos patentes, una sobre envases multicapa y otra sobre eliminación de olores de los plásticos reciclados utilizando vapor de agua.
Se graduó en Ingeniería de Telecomunicación como número uno de su promoción y ha roto infinidad de techos de cristal como profesional: fue la primera directora científica mujer en Telefónica I + D, la primera directora de Investigación en Ciencias de Datos en Vodafone a nivel mundial y la única investigadora española reconocida por el ACM como Distinguished Scientist y Fellow al mismo tiempo. En 2017, fue nombrada una de las 11 personas más influyentes en Inteligencia Artificial en el mundo por Pioneering Minds y en 2021 ha sido galardonada con el Premio Rei Jaume I en Nuevas Tecnologías.

 
Es cofundadora y directora de la Fundación ELLIS Alicante, organización ubicada en el PCA, que se dedicada a abordar desafíos fundamentales en Inteligencia Artificial. Ha desarrollado 41 patentes y, además de su trabajo científico, dedica parte de su tiempo a inspirar a los jóvenes y, especialmente a las chicas, a estudiar carreras tecnológicas.
Siempre se interesó por saber el por qué o cómo suceden las transformaciones de la materia que nos rodea. Los estudios en Química que desarrolló en la UA terminaron de despertar en ella la vocación por dicha disciplina, sobre todo la aplicada al ámbito medioambiental y al de los tratamientos anticancerígenos. Vocaciones que consolidó con un Máster en Química Fina y Molecular; donde dio comienzo a su investigación en el ámbito de los fármacos anticancerígenos.

 
Actualmente, trabaja en el Instituto Universitario de Ingeniería de los Procesos Químicos, concretamente en el grupo de Residuos, Energía, Medioambiente y Nanotecnología (REMAN) y, a su vez, como colaboradora de la empresa Solublion. Su objetivo es la obtención de materiales termoplásticos biodegradables con base de almidón para diferentes aplicaciones como el sector de los embalajes, entre otros, con el fin de disminuir la contaminación ambiental y los productos tóxicos; desarrollando su investigación en el ámbito de la química verde.
Licenciada en Biología por la UA y doctora en Bioquímica, tuvo su primer contacto con el mundo científico desde una perspectiva empresarial gracias a una beca en Gante (Bélgica). Su experiencia de más de 18 años se centra, principalmente, en microbiología y biología molecular aplicada al diagnóstico medioambiental.

 
Consciente de que la investigación se puede convertir en una solución a las necesidades empresariales, en 2019 asumió el cargo de directora de innovación en Labaqua, donde gestiona un departamento transversal que da soporte a las distintas líneas de negocio de la empresa, desarrollando y validando nuevas tecnologías adaptadas a la necesidad de un mercado cada vez más exigente, el medioambiental. Además, gestiona las colaboraciones con centros tecnológicos, universidades y empresas privadas. Durante su carrera, ha podido compaginar el trabajo en el ámbito empresarial con la participación en publicaciones científicas y proyectos de investigación que han permitido dar a la compañía un gran valor científico-técnico.
Lleva trabajando 18 años con organismos que no se ven, microorganismos, para solventar problemas en cultivos. Daños que no sólo son visibles, sino que producen mermas muy importantes, poniendo en jaque a la agricultura. Siempre tuvo claro que trabajar para una empresa era su futuro, aunque nunca llegó a pensar en montar una. La vida la encauzó hasta Glen Biotech, la primera empresa de base tecnológica de la Universidad de Alicante. La tecnología que desarrolló a través de su tesis fue la que dio origen a ese proyecto.

 
Desde entonces, han pasado han pasado 12 años, en los que se ha enfrentado a un registro de sustancia activa a nivel europeo, a escalar e industrializar un proceso de fermentación de microorganismos, a dirigir un equipo de personas jóvenes que salían de la universidad con poca o nula experiencia en la empresa. Ahora trabaja desde Glen Biotech dentro de la multinacional biotecnológica Symborg.