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El Parque Científico de Alicante acogió una nueva sesión del proyecto europeo Co-Value, centrada en cómo acercar la investigación a la sociedad y generar impacto real a través de procesos de innovación más abiertos y participativos. La jornada reunió a profesionales de la innovación y la transferencia de conocimiento con el objetivo de explorar nuevas formas de conectar el conocimiento científico con las necesidades del entorno social.

El proyecto Co-Value se orienta a implicar a la ciudadanía en los procesos de transferencia de conocimiento, conectando investigación, empresas y sociedad para dar respuesta a retos concretos del territorio. En este contexto, la sesión permitió compartir aprendizajes y experiencias desarrolladas durante el proyecto, así como ejemplos reales de colaboración con empresas del ecosistema.

Mar Cervera, Innovation & International Program Manager en el Parque Científico de Alicante, destacó que esta iniciativa ha supuesto una evolución en la forma de abordar la innovación. Explicó que el proyecto ha permitido incorporar a la sociedad civil en todas las fases del proceso, desde la ideación hasta el desarrollo de soluciones. “El proyecto nos ha aportado una nueva manera de acercar la innovación de nuestras empresas y de la propia Universidad de Alicante a la sociedad civil. Hemos ganado una nueva forma de hacer transferencia, llevándola más allá de los métodos tradicionales e incorporando la participación de la sociedad en todo el proceso», afirmó, subrayando su capacidad para dar respuesta a problemas reales.

Una de las sesiones de trabajo se centró en mostrar casos concretos de colaboración entre ciudadanía e investigación. Durante este bloque se presentaron varios pilotos desarrollados en Alicante junto a empresas del entorno del Parque Científico, evidenciando cómo la participación ciudadana puede enriquecer los procesos de innovación.

En primer lugar, Juan Carlos del Río, gerente de Atalayas, junto a Daniel Domene, CEO de Solublion, expusieron iniciativas centradas en la reutilización de plásticos y la simbiosis industrial mediante focus groups y talleres colaborativos. Por su parte, Cristina Ramos, de Aguas de Alicante, presentó el desarrollo de una aplicación para medir y optimizar el consumo de agua en los hogares. En el ámbito digital, Ana Beik, CEO de Golden Owl, mostró una herramienta para prevenir fraudes en transacciones online implicando al usuario final en su diseño. Asimismo, David Tomás, de InferIA, abordó el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial aplicadas a entornos urbanos, y, finalmente, Mario Quesada, CEO de WEITEC, expuso el uso de drones en ciudades, analizando aspectos clave como la privacidad y la aceptación social de estas tecnologías. Estos casos permitieron a los participantes comprender cómo estructurar la colaboración con la ciudadanía y trasladar ese conocimiento a sus propios procesos de innovación.

La coordinadora del proyecto Co-Value, Marzia Mazonetto, explicó que el objetivo de la jornada fue inspirar a otros agentes del ecosistema, como incubadoras o parques científicos, a replicar este tipo de metodologías. Señaló que implicar a la sociedad en la creación y desarrollo de innovaciones permite generar soluciones más alineadas con las necesidades reales. “Lo que buscamos es que otros actores puedan reproducir estos procesos e implicar a la ciudadanía en las innovaciones que desarrollan sus empresas», apuntó.

La jornada también se orientó a ayudar a los participantes a identificar cómo pueden integrar la participación ciudadana en sus propios procesos de transferencia de conocimiento. A partir de este análisis, el trabajo se centró en detectar retos concretos y definir acciones aplicables en cada organización para mejorar la implicación de la sociedad civil.

Uno de los participantes en los pilotos, David Tomás, director de Tecnología en InferIA, puso el foco en la importancia de incorporar la visión ciudadana en el desarrollo de tecnologías con alto impacto social, como la inteligencia artificial. Explicó que contar con perspectivas externas al ámbito técnico resulta clave para diseñar soluciones más útiles y ajustadas a la realidad. “Como desarrollador tienes una visión muy condicionada por tu experiencia, pero es fundamental conocer qué piensa la ciudadanía y qué espera de estas tecnologías», señaló, valorando el proyecto como una herramienta para captar esa visión.

Con iniciativas como Co-Value, el Parque Científico de Alicante continúa impulsando la conexión entre investigación, empresas y sociedad, reforzando su papel como agente activo en la transferencia de conocimiento. Una apuesta por modelos de innovación más participativos que permiten transformar el conocimiento en soluciones alineadas con las necesidades reales del entorno.

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